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sábado, 30 de julio de 2011

La futilidad, probablemente

Desde hace unas semanas tengo uno de esos aparatos que graba desde la televisión directamente a un disco duro. Está bien, pero también está mal. Está bien porque se pueden ir grabando cosas que a uno le apetece ver pero que por la razón que sea no puede hacerlo en ese momento. Está mal porque, las más de las veces, no son esas cosas imprescindibles. Al final, si se mira bien, no es más que otro entretenimiento antes no nos llegue la hora del traspaso. Nada importante en el fondo.

Con todo, siempre hay cosas pequeñas e inesperadas de las que uno puede sacar alguna idea interesante.

Además de algunas películas que quiero revisar o que no he visto, hay algunos programas que suelo grabar con bastante frecuencia (siempre que me interese el contenido). Uno de ellos es "El documental" que conduce Jordi Ambrós en el Canal 33 de la Televisió de Catalunya. Se trata de un espacio semanal que emite documentales producidos aquí o bien producciones extranjeras.

Últimamente he grabado varios. Esta mañana he visto el que emitieron ayer, un trabajo sobre el polémico escritor colombiano Fernando Vallejo titulado La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo, una producción colombiana de 2003 realizada por Luis Ospina. Vallejo estudio cine, entre otras cosas, y llegó a dirigir algunas cintas que hoy son difíciles de ver. La mayoría de la gente tal vez conocerá La virgen de los sicarios, el film que Barbet Schroeder dirigió en el año 2000 a partir de la novela homónima de Vallejo y con guión del propio escritor.

No conozco ninguna de las películas de Vallejo, ni siquiera La virgen..., pero en un momento del documental dice algo que me llamó la atención. Dice sentirse un tanto decepcionado del cine, al que sitúa por debajo de la literatura. No le gusta su artificiosidad, que enfrenta a la verdad más inmediata y natural de la palabra. Sin decirlo abiertamente, me parece que lo ve como un ejercicio de futilidad (o, al menos, que en eso se ha convertido).

Hoy también, pero por la tarde, he visto otra emisión de "El documental" que grabé hará un mes. Se trata de otro trabajo relacionado con el cine, Andrzej Wajda: ¡acción!, una cinta polaca de 2008 que retrata al octagenario director polaco Andrzej Wajda durante el rodaje de su penúltima película, la producción histórica Katyn (2007), que narra el luctuoso episodio de la masacre de Katyn en 1940, el asesinato a manos de los soviéticos de miles de oficiales y ciudadanos polacos en el bosque de Katyn, en la región rusa de Smolensk.

Wajda nunca ha sido santo de mi devoción. Me gustan sus primeras películas, algunas de ellas mucho: la trilogía formada por Generación, Kanal y Cenizas y diamantes, Los inocentes encantadores (esta última con guión de Jerzy Andrzejewski y Jerzy Skolimowski, música del gran Krzysztof Komeda, y un pequeño papel interpretado por Roman Polanski)... En cambio, sus películas posteriores a 1970 -las que he visto, claro- nunca me interesaron demasiado. Aunque temáticamente muchas de ellas me parecían atractivas a priori, después viéndolas sentía que todo se desmoronaba. Era una cuestión de estética, de la visión que Wajda había ido adquiriendo de su trabajo con los años.

Sea lo que sea, viendo el documental sobre el rodaje de Katyn hubo algunos detalles que me hicieron pensar en aquella sensación, o mejor convicción que Vallejo tenía del cine. Por ejemplo, un par de cosas típicas en las producciones de época. Dos figurantes están en medio de una calle. Un atrezzista les lleva unas bolsas de tela y les dice que han de cambiarlas por las carteras que sostienen, ya que a finales de los años 30 y principios de los 40 no había. Fuera de campo, alguien le grita que no, que deje las carteras, que ya están bien. Inmediatamente después, se les acerca a esos dos mismos extras una figurinista que les pide que si no tienen demasiado frío (imaginen, rodaje en invierno y en Polonia) se saquen los guantes y los metan en los bolsillos de sus abrigos, de modo que sobresalgan un poco. La figurinista se retira y, de nuevo, otra voz en off -tal vez la misma- les ordena que vuelvan a ponerse los guantes.

También se nota la preocupación por cómo se arreglan los lugares. Cómo cae la nieve. Cómo de mojado está el viejo empedrado de la calzada. El color más vivo de una furgoneta. En todos los casos, hay como una ansiedad en el cineasta por reflejar exactamente lo que ha visualizado sobre el guión, y eso revela, a mi juicio, una falta de conciencia acerca de las limitaciones del propio medio. En todos esos momentos Wajda tiene cosas que decir. Cuenta una anécdota sobre Visconti. Dice que Visconti obligaba a que la ropa que debían llevar los actores, incluso aquella que no quedaba a la vista, debía estar bien plegada antes de que se la pusieran. ¿Qué perseguía? La disciplina, dice.

Hay otros instantes en los que los problemas se dan con los actores. Con una niña actriz, por ejemplo, que declama el texto de un modo que le produce al viejo cineasta dolor de estómago. Tras varias tomas, Wajda, curiosamente, llama a la actriz principal, Maja Ostaszewska, que tiene la escena con la niña para decirle que es lo que quiere de la niña. Más tarde, en otra escena, la niña debe llamar a su padre al que se llevan en un tren. No lo hace bien. Esta vez Wajda sí habla con la niña para decirle que debe chillar, si no su padre no la oirá.

En otro momento, Wajda se precipita al dar motor creyendo que Maja Ostaszewska ya está preparada para rodar, cuando lo que está haciendo es un ensayo mecánico. Se interrumpe la toma de inmediato y Wajda dice, irónico, "siempre hay que saber cuando están listos los actores".

Hacia el final del film, hay una breve reflexión en off de Wajda sobre los actores y la dirección de actores. Le parece que hay que hablar poco con los actores. No decirles cómo deben hacer su trabajo. Dejar que lo desarrollen a su libre albedrío. Casi al hilo de esto, Wajda se lamenta de tener que emplear la palabra para explicar a los otros lo que quiere. No como los directores de orquesta, que emplean una serie de códigos para indicar cómo quieren la interpretación.

Recordé entonces algunas cosas que me habían dicho o había leído sobre la dirección musical, y que ésta mejora sensiblemente si se repite y se repite una y otra vez, ya que los signos por si solos no indican nada preciso.

Obviamente, no es bueno interceder en el sentimiento. Cada uno ha de vivirlo y expresarlo a su modo y eso es lo que hay que perseguir pues se notará en el resultado final. Pero, ¿no puede la palabra ayudar a situarnos? ¿Acaso no puede establecer el cromatismo de los sentimientos?

domingo, 17 de julio de 2011

Systems of Conduction: Agustí Fernández dirigiendo a Tarannà + Cobla

El pasado 1 de abril, la formación Tarannà + Cobla presentó en el CAT de Barcelona su disco Oda al folklore. Para esa ocasión, y como está pensado que así sea en los directos de dicha banda, les acompañó Agustí Fernández en funciones de director de una improvisación. Aquel día ibamos muy mal de memoria (nos referimos a la tarjeta SD, claro) así que no pudimos registrar más que esta parte, y no entera (faltan los segundos finales).

La formación en este tema fue la siguiente: Marc Egea (zanfona), Oriol Oller (tible), Albert Cirera (tenora), Sisu Coromina (saxo alto), Sergi Rovira (saxo tenor), Lluís Vallès (saxo barítono), Natsuko Sugao (trompeta), Ruth Barberán (trompeta), Pere Masafret (trombón), Pere Bono (bombardino), Esteve Dalmau (guitarra eléctrica), Jordi Sánchez (contrabajo), David Sitges Sardà (batería) y Agustí Fernández (dirección).

viernes, 24 de junio de 2011

Banda de Improvisadores de Barcelona (BIB), BCN, 20-VI-2011

Banda de Improvisadores de Barcelona (BIB), en el C.A.T., lunes 20 de junio de 2011.

Formación: Olga Ábalos (saxo alto y flauta), Tom Chant (saxos tenor y soprano), Alfonso Muñoz (saxo barítono), John Williams (trombón y saxo barítono), Pope (trompeta), Tino Regueira (guitarra eléctrica), Javier Carmona (batería y percusión), Eduard Altaba (contrabajo), Javier García (contrabajo), Juan Crek (voz), Ignacio Lois (teclado), Pablo Rega (dirección). Coordinación de Serapi Soler.

Faltó parte de la sección de cuerda (violín, cello y zanfona). Probablemente por eso Altaba, que normalmente toca el bajo eléctrico, tocó el contrabajo. Así se podía jugar con dos arcos. Y quizá, también, porque a diferencia de sus últimas actuaciones (Sant Pol, abril de 2011; Fundació Miró, julio de 2010; LEM, octubre de 2009), esta vez sólo contaron con un batería. En otras ocasiones, la presencia de dos percusionistas permitía -cuando se requería- dividir la sección de ritmo en dos bloques, uno con el bajo acústico y el otro con el eléctrico.

Según me pareció, este detalle de contar sólo con un batería fue bastante importante. Condicionó las ideas del director, Pablo Rega, y la plasticidad que sobre ellas se iba desarrollando, teniendo en cuenta que con dos fuentes de percusión antes podían crear un doble centro rítmico. En cierto sentido, la otra noche pasó como en la que fue su primera actuación "oficial", la que tuvo lugar en noviembre de 2008 en la sala Apolo 2 dentro del Festival Hipersons. De algún modo, esta actuación del otro día me recordó un poco aquel ya lejano debut.

No estamos diciendo que esto sea malo, al contrario. El concierto en Hipersons fue estupendo. Una presentación que sorprendió a todos los que asistieron. ¿Cómo era posible que, prácticamente de la nada, surgiera un proyecto novedoso (porque improvisación siempre ha habido en Barcelona) y distinto (en el sentido de que no era un proyecto plegado a unos pocos ítems comunes, sino que parecía abrirse a otras tendencias e influencias)? Era una pregunta retórica pero, en eso, en lo novedoso y distinto, en saberlo ser consistía y consiste buena parte del éxito artístico de la BIB, de las propuestas de su director y de la unión de un grupo ecléctico de músicos que, quizá en otras circunstancias no hubieran actuado juntos.

Pero, más allá de las circunstancias, ¿en que consistieron esas similitudes con el primer concierto? Pues, en primer lugar, porque me pareció que estilísticamente era mucho más concentrado que otras de sus apariciones. Es una cosa que a priori no es buena ni mala. Nos habla de las posibilidades con las que se cuenta, del oficio y del estado de ánimo del conductor. (Aunque sí hubo vaivén de géneros y divertimento en el bis que hicieron, que no pudimos grabar en vídeo, y del que hablaremos al final). Se trabajó con unas pocas ideas, y se optó por dilatar su crecimiento y destilar así el máximo posible de sus atmósferas.

Pero este déjà vu fue relativo. Otros factores situaban el concierto del otro día en un lugar tan lejano como estos dos años y medio que ya han transcurrido. Por ejemplo, que después de todo este tiempo, los músicos han demostrado estar cada vez más "conectados" con la idea colectiva de la orquesta. O, también, que al tiempo que consolidan su particular "signograma", se siguen probando otras cosas. Hubo algún momento en que alguno de los músicos hacía de (sub)director para una pequeña sección de la banda.

(Percepciones: como se funde el sonido en azul marino y oscuro en los unísonos.)

A continuación, varios clips de la larga impro que ocupo todo el concierto (unos 50 y pico minutos). Los cuatro primeros van bastante seguidos, ya que aunque debía cortar por limitaciones de grabación, la tarjeta de memoria era la misma. Entre el cuarto y el quinto tuve que cambiar de tarjeta, y por tanto pasa más tiempo entre un clip y otro. De todos modos, esta segunda también acabó unos minutos antes de que finalizase la improvisación. Del bis, por tanto, no pudimos registrar nada.








El bis fue una pieza de menos de diez minutos. Muy dinámica, juguetona, abierta, con algo de muestreo de posibilidades (como cosas que igual esa noche se habían quedado en el tintero) y con algún pasaje que recordaba a ciertas partes de la actuación del LEM. Hubo ritmos graciosos, ritmos que se iban deslavazando pero que se recomponían, funk, jazz eléctrico. Como un helado de postre, refrescante y que ayuda a digerir.

Este próximo sábado 25 de junio, la BIB se encerrará en un estudio para grabar el que será su primer disco.
Ya tenemos ganas de oírlo, pero lo en verdad importante es verlos.
No lo olviden.

domingo, 5 de junio de 2011

Systems of conduction: prefacio (muy 'pre')



4º aniversario Malsons de La Vella de Gràcia.
Tabalers joves / Timbaleros jóvenes / Young drummers.
Plaza de la Virreina, Gràcia.
4 de junio de 2011.

En un futuro no muy lejano -o al menos eso esperamos- dedicaremos algunos posts a maneras de conducir / dirigir.