Escena de Magnolia (de P.T. Anderson) y tema "Wise up" que Aimee Mann escribió e interpretó para la película.
Tal vez la mejor colección de actores que hay ahora en Hollywood (descontando al pijoteras de Tom Cruise, que aunque aquí está bien dirigido, parece que hizo caso y no le salió mal, vendría a ser como la excepción que confirma la regla).
En una de las muchas licencias líricas que el autor se toma, cerca del límax de la película, introduce la banda sonora directamente en la vida de los personajes principales, que cantan estrofas de la canción a medida que van apareciendo: Melora Walters, John C. Reilly, Philip Baker Hall, William H. Macy, Philip Seymour Hoffman, Jason Robards, Julianne Moore, Tom Cruise y el niño Jeremy Blackman.
“Para mí, la historia de Moisés Moisés empieza después de acabar la fantástica actuación con la que Koniec (cuarteto integrado entonces por Xavier Maristany, Joan Saura, Josep Palomas y Oriol Perucho) cerraban en Bikini la Biennal de Barcelona de 1985. La siguiente noticia fue que el baterista Oriol Perucho abandonaba el grupo.
“Un año y medio más tarde, en mayo de 1987, pudimos comprobar la realidad del retorno de Oriol Perucho a la vida pública activa con la actuación de un grupo llamado Conque Era Eso?, integrado por él mismo, el guitarrista Conrado T. Costa y el multisoplador Pep Pascual.”
Estas líneas, extraídas del texto que Francesc Diaz i Melis ha escrito para la edición de Moisés Moisés que acaba de publicar La Olla Expréss, permiten situarnos rápidamente con respecto a la relación entre Oriol Perucho y Joan Saura. Quedaría añadir que unos meses después, en ese mismo año 1987, ese trío formado por Perucho, Conrado y Pep, actuaría en la siguiente Biennal de Barcelona (la de 1987) con el nombre (aún provisional) de Moisés Moisés y los Nuevos Cogotes (Gogotes por una errata).
Establecidos ya como Moisés Moisés, uno de los primeros temas del grupo será una composición de Oriol Perucho titulada “Joan Saura”. En esta dedicatoria de Oriol a su admirado Joan, el autor volvía a hacer una de sus habituales travesuras: los tres músicos, incluyendo los que no lo hacen, tocarán instrumentos de viento: Pep, el clarinete –en este caso era lo normal–, Conrado, el saxo soprano, y el mismo Oriol, el saxo alto. El tema, para los que conozcan un poco la trayectoria anterior de Oriol, podría pertenecer perfectamente al disco de Perucho’s (el póstumo y de color rojo que también reeditamos hace dos años con La Olla Expréss).
Pero la relación de Joan Saura y de Koniec con Moisés Moisés no terminaba ahí. Ambos grupos fueron como primos hermanos. De hecho, si la música de Moisés Moisés podía tener relación con alguna cosa de Barcelona era con la de Koniec (y viceversa). Los miembros de ambos grupos llegaron a compartir un proyecto del que nadie de ellos recuerda nada, Fans del Comer Bien, pero del que tenemos constancia que al menos actuaron una vez en Barcelona, en el viejo Ars Estudio.
De la cartelera de La Vanguardia, 27 de marzo de 1991
Conrado y Pep colaborarían también en trabajos puntuales que Joan Saura o Xavier Maristany hacían –juntos o por separado– al margen de Koniec, especialmente músicas para espectáculos de danza. Veamos ahora otro fragmento del libreto del disco, esta vez perteneciente al texto central: “La diversificación de actividades en que progresivamente irá entrando Conrado, con proyectos paralelos personales (componiendo para obras de danza y teatro; y hasta llegar a presentar una pieza al concurso de himnos de la Olimpíada Cultural de Barcelona, previa a los Juegos Olímpicos del 92), o bien compartidos (con la bailarina Elizabeth Brodin y sus Al-Kufah, con Xavier Maristany y Joan Saura de Koniec, con Guen-Dai de Hiroshi Kobayashi, etc.), hizo que Moisés Moisés entrara en una especia de período de latencia. Por cierto, se puede escuchar brevemente la guitarra de Conrado en dos de los temas de Xavier Maristany pertenecientes al CD Músiques x coreografies (Música secreta, 1993), que también incluía temas de Joan Saura, Koniec, Pau Riba i Carles Santos. Asimismo, también se puede encontrar uno de los temas que compuso para el espectáculo de danza Atzavara (1990), de la Cia Mudances de Àngels Margarit, en el libro-disco conmemorativo de los 15 años de esta compañía que fue editado el año 2000.”
Al margen de esto, y ya a partir de los años los 90 y una vez desaparecidos Moisés Moisés, Joan y Oriol mantendrían su relación colaborando el uno en trabajos del otro. En los tres discos que Oriol grabará en los 90 está presente Joan, tocando, componiendo o arreglando; mientras que Joan empleará en su sampler muestras de Oriol, por ejemplo en su disco Album (1998).
Vamos a poner dos temas para ilustrar esto. El primero pertenece al primer disco de Oriol, Insultó, le multaron y dejó de comer (1992). Se llama "Franco Franchi e Ciccio Ingrassia", está escrito por Oriol y es un breve trío con Joan Saura al sinte, Pepino Pascual al clarinete y Oriol a la batería.
El segundo pertenece al siguiente disco de Oriol, Zapping CD (1994). Se trata de "Retales, saldos", una composición de Oriol arreglada por Joan. En él tocan, además de Oriol (percusión y electrónica), Joan Alavedra (acordeón), Pere Boada (bajo), Paco Pi (cello), Anki Toner (arpa de boca) y el propio Joan Saura (samplers y sintes).
Ya en el siglo XX, a mediados de la década pasada, volverían a reunirse, junto a sus viejos colegas los bajistas Enric Cervera y Eduard Altaba, en el conjunto Les Anciens. Los cuatro miembros reunían en su curriculum la experiencia de haber pasado por muchos de los grupos vanguardistas importantes de Barcelona, como Perucho’s, Baf, Blay Tritono, Tropopausa, Naïf, Koniec, Moisés Moisés, Orquesta del Caos… Pero, lo que en otras circunstancias, en otro lugar y con otras personas, hubiera dado pie a un supergrupo que seguramente no hubiera desaprovechado la oportunidad que le brindaba esta coyuntura de practicar una música potente y avasalladora, se iba a torcer completamente surgiendo de esa reunión una música suave, entrañable, dulce, graciosa y fácil escucha (pergeñada con los mimbres, estilemas y convenciones de la música ligera que había ido llegando en los años 60 y 70, desde el mundo anglosajón pero también desde Italia o Francia). Una vuelta de tuerca genial no tanto a las convenciones como a lo que se supone que hay que esperar de las cosas.
En Tempestad sobre Washington (Advise & Consent, 1962), de Otto Preminger, hay una réplica fabulosa. El senador y portavoz de la mayoría parlamentaria, Bob Munson (que interpreta Walter Pidgeon), le dice al vicepresidente, que dirige la cámara (y que interpreta Lew Ayres):
- Mr. President, with the chair's permission, I shall be very brief.
- The chair gladly gives any senator permission to be brief.
Algo así como: "Señor Presidente, con el permiso de la presidencia, voy a ser muy breve." "La presidencia siempre concede gustosamente el permiso para ser breve."
"Ay Candela", de Víctor Nubla, interpretada por Jonathan i el Cor de Nens Gràcia Caló,
dentro del homenaje "50 anys sense Carmen Amaya" de la Setmana de Poesia de Barcelona.
10 de mayo de 2013, en plaza del Raspall (Gracia sur).
Una rumba que empieza observando las convenciones del género ("Ay Candela") para saltárselas en seguida ("unidad de luminosidad"), aunque al fin y al cabo tras todo ello siga emanando el amor.
¡Ay candela, unidad de luminosidad!
Unidades de medida
si pudiérais medir la pena
qué sabio podría
eludir esa condena.
Solo estoy en el mundo
fenomenológico
Todo está filtrado
por el campo sensorial.
¡Ay candela, unidad de luminosidad!
Unidades de medida
si pudiérais medir la pena
qué sabio podría
eludir esa condena.
Solo estoy en el mundo
fenomenológico
Todo está filtrado
por el campo sensorial.
¡Ay candela, unidad de luminosidad!
Unidades de medida
si pudiérais medir la pena
qué sabio podría
eludir esa condena.
Solo estoy en el mundo
fenomenológico
Todo está filtrado
por el campo sensorial.
¡Ay candela, unidad de luminosidad!
Unidades de medida
si pudiérais medir la pena
qué sabio podría
eludir esa condena.
Nada existe en realidad
todo es un espejismo
si por más que llego a amar
siempre acabo en el abismo.
Múltiple es la percepción
y todo es polivalente.
Múltiple es la percepción
y todo es polivalente.
Hay veces que las cosas que nos gustan generan cosas interesantes y que no son, o al menos no se parecen, a lo que solemos esperar o asociar con ellas.
El saxofonista Feliciano García Zecchin, que los clientes del hotel tal vez recuerden por haber protagonizado una entrada de la serie MISP, y que también es diseñador e ilustrador, ha creado algo que ha llamado "Brújula musical". Es un proyecto que le ha llevado varios años, y que sucintaemnte podemos describir como un sistema gráfico, claro y útil, para aprender y visualizar rápidamente cosas como las escalas, acordes, modos y las relaciones armónicas. Algo que, para algunos músicos, a veces es un lío de recordar. Bien, pues Feliciano ha ideado una herramienta de gran utilidad y que, además, está muy cuidada estéticamente; de modo que independientemente de su funcionalidad es un objeto bello.
A continuación, un clip en el que se explica mucho mejor todo esto.
El resultado, todavía un prototipo, me parece muy bonito, francamente. Lo que quiere hacer ahora Feliciano es una tirada de 1000 ejemplares, para lo cual ha habilitado un crowdfunding con las habituales variantes de esta forma de conseguir financiación (dependiendo del dinero puesto, se opta a un ejemplar o más, firmados o no, etc.). Aquí tienen un enlace a la página por si quieren contribuir, el proyecto creo que lo merece y además podría venirles bien para no perderse a algunos de nuestros amigos músicos:
El tema a continuación es el último del k7 que editaron Moisés Moisés. Se llama "En el tejado" y es un solo de Conrado T. Costa. A Conrado le gustaba tocar la guitarra en el tejado de la casa de su abuela, en el barrio de Horta. Cuerdas de cristal y funámbulo. Nocturno y soñador.