Mostrando entradas con la etiqueta BAF. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BAF. Mostrar todas las entradas

jueves, 24 de marzo de 2011

Completando datos de la entrada de Eix de baf en Trocadero

La entrada del pasado sábado sobre la actuación de Eix de baf en un concurso musical que tenía lugar en la sala Trocadero, generó unos comentarios en los que, como pasa siempre, se fueron vertiendo datos más o menos relacionados con el objeto de la misma.

Y uno de ellos fue la mención del grupo de Sabadell Tabaco -a los que un servidor no conocía-, que habían ganado el primer premio en la edición anterior, la de 1971. Ese mismo año, el grupo publicaba un LP, Desintegración, del que sólo se harían 50 copias, y que años después ha devenido una pieza de culto entre los aficionados a la música progresiva de los 70. Hace unos años el sello de Barcelona Wah-wah lo reeditó. Lo más curioso de todo es que en la prensa de la época, en los especiales sobre rock catalán que hicieron publicaciones como Disco Exprés o Vibraciones, o en el libro de Jordi Sierra i Fabra "Historia y poder del rock catalán", no se menciona a Tabaco, cuando sí se habla de formaciones mucho más efímeras y que nunca llegaron a grabar un disco ni a ganar concurso alguno.

Dicho esto, coincido con las apreciaciones musicales que Juanjo hace del disco, en el sentido de que se trata del blues-rock típico de aquellos progresivos años. Respecto a la única pieza que destaca por salirse de esa línea general, que es la que da título al álbum, "Desintegración", decir que modero el entusiasmo. Está bien si la ponemos en el contexto de aquellos años, tiene algo ciertamente original, pero ahí se acaba todo. Quizá lo mejor sea su temática, "nuclear" o algo parecido, como apunta Víctor (que con lo de Fukushima estaría de candente actualidad, nunca mejor dicho).

Como se ha dicho, Tabaco fueron en 1971 los ganadores del concurso al que quijotescamente se presentaron Eix de baf en 1972. En la portada del LP, como también anunciaba Juanjo, había un adhesivo enganchado que rezaba así:

Ganadores del 1er Campeonato
Musical Pop de Cataluña

Promovido y realizado por:
José M.ª Pallardo y José de Huertas


A continuación, la portada y el tema "Desintegración", para que los visitantes del hotel se formen su propia opinión:





Lo que más me llama la atención de toda esta historia es la denominación "campeonato" para el concurso. Como de otras cosas, Ramon no se acordaba de cómo se llamaba dicho concurso, ya nos lo advirtió, pero estoy seguro de que si hubiera empleado la palabra "campeonato" para referirse a él todos hubieramos pensado, "qué exagerado". Pues, ahí lo tienen, la realidad histórica supera cualquier ficción.

Y con esta moraleja final, y con la certeza de que Eix de baf no fueron los campeones, cerramos por hoy.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Unas aclaraciones sobre la sala Trocadero

A raiz de la entrada sobre Eix de baf en la sala Trocadero, nuestro buen amigo Xavi Cot nos ha enviado un par de interesantes recortes de prensa.

El primero es una página de La Vanguardia del día 23 de diciembre de 1970, en cuya parte inferior hay una publicidad sobre la inauguración de la boite Trocadero. Este dato corregiría ese que dábamos de la foto supuestamente tomada en 1969, ya que su apertura tuvo que ser o en los últimos días de 1970 o bien a principios de 1971. Como la imagen proviene de la hemeroteca digital de La Vanguardia y no tiene demasiada resolución, vamos a transcribir la leyenda del anuncio.

"¿Quiere usted ser el primero en saber cuando se inaugura la boite más importante de Europa?
Telefonee a Trocadero
Tels. 214-98-43 y 214-10-01
y sea también el primero en venir a Trocadero
Travesera de Gracia, 218 Jto. Paseo de San Juan."




El siguiente recorte es también de una Vanguardia, sólo que mucho más reciente. Es la reseña de una exposición que está teniendo lugar en estos momentos en el Museu d'Història de Barcelona que se titula "La revolució de l'aigua a Barcelona. Aigua corrent i ciutat moderna, 1867-1967". Si tiene interés para nosotros con respecto a la entrada de Eix de baf es porque contiene una fotografía de 1945 del interior de los baños públicos de Travesera de Gracia, en el mismo emplazamiento donde años después se abriría el Trocadero.



Agradecimientos a Xavi por esta información.

sábado, 19 de marzo de 2011

Eix de Baf en Trocadero, 1972, por Ramon Solé



Conseguir un bolo ha sido, desde siempre, la obsesión más clásica que sufre el músico. En la actuación se invoca buena parte de lo recolectado, de lo imaginado, de lo especulado e, incluso, de lo inesperado. Sin bolo no hay grupo, no hay música. En el año 1972 no existían demasiados sitios para celebrar un concierto de free. Mejor dicho, no había ninguno ya que ni siquiera había abierto Zeleste todavía.

Antes de continuar esta crónica me gustaría advertir que mi fuente de información está constituida, principalmente, por mi actual memoria. Si me conociérais como me conozco yo, desconfiaríais de la total veracidad de lo relatado. Es posible que algunos datos me los haya inventado. Sin querer, por supuesto, pero el cerebro trabaja así, sustituyendo blancos en lo que se recuerda por imágenes más o menos inventadas. Recordar es soñar. Así nos va.

Bien. Barcelona (la de espaldas al mar), 1972. Una mesa de madera, imitando las de los antiguos mesones, cubierta por vasos de caña. Eix de Baf reunidos en asemblea ordinaria como cada tarde. Volando por encima de sus cabezas la obsesión: conseguir un bolo. José Franco propone visitar a un individuo que regenta una especie de oficina de contratación. Si no recuerdo mal (repito la advertencia del principio) la empresa se llamaba Músicas del Sur y estaba en la plaza Catalunya o cerca de ella. Allí nos encaminamos Franco y yo a entrevistarnos con un sujeto que parecía más un inspector de polícia que otra cosa. Franco y el hombre se conocían levemente de otra ocasión pero no recuerdo de qué. Mi cerebro no se ha inventado nada al respecto. La oficina tenía un aspecto totalmente anticuado. Parecía más propia de los cincuenta. Carteles de cantantes desconocidos tipo Belter en las paredes. Fotos de orquestas que parecían recién regresadas de una nave extraterreste después de una severa abducción. Ficheros metálicos con esquinas oxidadas. Colores ocres, grises, pantones falangistas.

El hombre –por cierto, mis neuronas me comunican que llevaba bigotito antirrojos– nos preguntó que tipo de música hacíamos. Blues y rock, mintió Franco. Naturalmente nos dijo que lo teníamos más que mal. Él se dedicaba a otras cosas, no había más que consultar las paredes y los abducidos. Pero nos podía meter en una especie de festivales promovidos por un concurso de grupos de pop hortera. El caso era que se habían celebrado diversas fases y había llegado la hora de las semifinales pero un grupo clasificado había desertado. Nosotros podríamos participar en su sustitución, nadie se daría cuenta o nadie le daría importancia y, naturalmente, no ganaríamos. No había dinero, pero había bolo. Encendió un cigarrillo, gesto compulsivo que mostraba lo contento que se puso al verse tan listo. Eso del cigarrillo no lo recuerdo, me lo acabo de inventar pero seguro que pasó.

Dijimos que vale, que gracias. Nos apuntamos el sitio y la hora del Bolo que ahora ya se podía escribir en mayúsculas.

El concurso se celebraba en la discoteca Trocadero. Travessera de Gràcia entre Bailén y Paseo de Sant Joan (en aquel entonces General Mola). Casi siempre he vivido en este barrio. Está bien tocar cerca de casa por si hay que salir por piernas.

Llegado el día D, fuimos a enterarnos de que iba la cosa y a hacer una prueba de sonido que creo que no llegó a realizarse. Como no me acuerdo pues no se probó y asunto arreglado. Habían tres o cuatro grupos y el sistema de clasificación consistía en votación a mano alzada. De haberlo sabido se hubiera podido hacer una llamada general a los colegas y meter en un buen aprieto a Músicas del Sur y sus naftalinas.

Fuimos a dar un paseo para airearnos (estar dentro del Trocadero era como estar dentro del coño de una ballena disecada), tomarnos unas cañas, dejar un poco de humo denso en la esquina y, por supuesto, celebrar nuestra asemblea ordinaria y vespertina. Decidimos el orden de las piezas, o de lo que nosotros considerábamos piezas, y esbozamos la estrategia a seguir: era la primera vez que tocábamos en un coño de ballena disecada. Todo por el Bolo.

En aquel momento los componentes de Eix de Baf eran: José Franco: bajista, líder sin neurosis asociada al cargo y abrepuertas con sacabolos. Jordi Martí: flautista que nunca abandonaba la trinchera. Petrus Navas: saxo. Decir que era un poco disipado sólo se entiende si se quiere evitar decir que era totalmente disperso. Acababa de pasar un momento díficil cuando se dio cuenta que después de desmontar el saxo, por primera vez en su vida para limpiarlo, no sabía montarlo de nuevo. Creo que algo pasó en el concierto, como una llave que cae al suelo o algo así. Ricky Sabatés: batería, aunque era guitarrista y de los buenos. En aquella época nos costaba encontrar bolos y baterías. Me prestó una Burns de media caja para la ocasión. Una guitarra rapidísima con un sonido diamantino. Ramon Solé: guitarrista. Lo mejor que ahora recuerdo de él es que era yo.

Nos dirigimos a la puerta de la discoteca. Algunos de nosotros presentábamos una ligera irritación ocular que ahora no recuerdo a que se debía. Los porteros, gente de mundo, no nos dejaban entrar. Franco negoció con su estilo propio de Ciutat Vella cuando era un barrio donde vivía gente de barrio, así que la tensión aumentó. Por suerte, alguien de la organización nos vino a buscar a la puerta del gran coño disecado.

Aunque estábamos en el 72, alucinamos cuando vimos que estaba actuando un grupo uniformado con trajes iguales y camisas con chorreras. Creo que se llaman así a esas cosas que salen de las mangas y entre las solapas como pedazos de bragas de abuela.

La organización nos proporcionó un trozo de camerino aunque a nosotros no nos hacía falta cambiar de ropa, pero lo aprovechamos para ultimar nuestra estrategia.

El presentador del evento era José María Pallardó. Aquellos que saben de quién hablo pueden saltarse este párrafo. Soy consciente de que mis definiciones no conseguirán superar la imagen que este hombre ha dejado en las memorias de quienes lo conocieron. Tenía un programa que se llamaba "El Clan de la Una". Una especie de lista de éxitos adornada con sus discutibles comentarios que a su vez trufaba con un latiguillo: “Mmm...”. Excepto que se emitía, como se deduce facilmente, a la una del mediodía no recuerdo la emisora. Podría mirarlo en internet pero no creo que sea necesario, inventaros algo, venga, ayudad. Pallardó ya tenía sus años pero su programa iba dirigido a un público muy joven. Camuflaba la papada que delataba el año de su cosecha con un pañuelo Hortera Gran Reserva. Debía presentar nuestra actuación, consultó un papelito y dijo:

– Ahora le toca el turno a… ¡Eix de Baf! Mmm… qué nombres más raros se ponen los grupos de hoy en día.

Y empezamos. Al reescuchar la cinta de cassette que recoge el concierto he tenido esa sensación de total discrepancia entre lo sucedido y lo recordado. Yo recuerdo una fritada descomunal casi de cabo a rabo, sin tregua, cascada libre y tal. La grabación, en cambio, me parece más templada. No creo que las cintas de cassette tengan también sus momentos de fantasía, aunque treinta y pico de años en una caja de cartón dan para soñar mucho.

Lo que sí os aseguro es que al poco rato de tocar se me acercó un técnico de sonido, atónito, que me dijo: “Esto aquí no, tíos.” Buen título para un tema. En un momento dado unas chavalas empezaron a corear: “¡Malos, malos, malos!” En una de las fotos que espero acompañen este articulito aparecen las patas de las chorbas chupa chorreras.

Pocas veces me lo he pasado tan bien tocando y de esta manera, ante un respetable enteramente hostil (creo que estaban en el público tres o cuatro amigos a lo sumo), nunca más he podido repetir una experiencia igual.

De repente alguien desconectó el sonido y los presentes aplaudieron el gesto. No nos importó. Habíamos aterrizado en el centro del enemigo y les habíamos propiciado un buen golpe. Bajamos del escenario y al desfilar ante la barra un desconocido con pinta de beatnik nos hizo el signo de la uve con los dedos. Parecía una alucinación. Con lo díficil que era explicar nuestra presencia allí aún lo era más la de aquel hombre, seguramente un guiri que había llegado hasta allí por una carambola paralela a la nuestra. O no.

Llegamos al camerino y nos dejamos caer como si hubiésemos jugado un partido de rugby. Tengo un recuerdo dulce de ello. Una escena que daba, y da, sentido a muchas cosas sin necesidad de palabras. Me gustaría acabar este relato con una moraleja, algo que relacione lo pequeño de aquel dia con lo grande de la vida, algo que hable de la rebelión, de la disidencia, de la provocación… el caso es que ahora mismo no recuerdo como se hace.

Ramon Solé, marzo de 2011.

----------

Eix de Baf. Trocadero, Barcelona, febrero de 1972. José Franco, guitarra baja; Jordi Martí, flauta; Petrus Navas, saxo alto; Ricky Sabatés, batería; Ramon Solé, guitarra eléctrica. (Aunque el reproductor es sencillo, hay dos tracks. Primero se reproduce uno y al acabar se inicia automáticamente el segundo).










Nuestro agradecimiento más sincero a Ramon Solé por su texto y por las rememoraciones de la actuación en Trocadero en él vertidas. (Le debemos unas cuantas copas por ello).

La grabación del concierto pertenece a Gedeon, un CD-r manufacturado por Enric Cervera que reunía grabaciones de distintos años de Baf, Eix de Baf y otros proyectos limítrofes.

Para descargar el concierto en internet archive.

Créditos fotográficos. La primera imagen, del interior de la discoteca Trocadero, tomada más o menos en 1969, es cortesía de Toni, del Frankfurt "Punto de encuentro". ¡Gracias! El resto de fotografías, de la actuación de Baf, las hizo y nos las ha cedido Albert Climent. De nuevo, ¡gracias!

Hemos intentado conseguir alguna imagen de la entrada de la antigua discoteca Trocadero, en la Travessera de Gràcia de Barcelona. No hemos dado con ninguna, pero si alguien tiene y nos la envía, con sumo gusto la añadiremos.

Enlaces relacionados:
Baf en San Sebastián, 1973: jacktorrance-overlookhotel.blogspot.com/2011/01/baf-en-el-viii-festival-de-jazz-de-san.html
Sobre Baf, por Ramon Solé: jacktorrance-overlookhotel.blogspot.com/2011/01/sobre-baf-por-ramon-sole.html

Próximamente: Baf en Zeleste, 1973.

miércoles, 19 de enero de 2011

Sobre Baf, por Ramon Solé

A raíz de la entrada sobre Baf en San Sebastián, hablamos con Ramon Solé y surgió la posibilidad de que él escribiera un artículo a partir de un par de ideas. La primera, puntualizar la información que se daba en la nota de prensa de la "Onda galaico-pirenaica" de 1976, y que aparecía en la anterior entrada. La segunda idea era, sencillamente, la de hablar de su amigo Josep Franco. Para el hotel es un honor poder publicar este bonito y esclarecedor texto.

A continuación, la nota de prensa completa, que reprodujo el Rock Comix sobre el "Rock català" en 1976 y que ocupaba una doble página. Después, el texto de Ramon Solé.

(Pinchar en la imagen para ampliar)


Sobre Baf


No hace mucho tiempo que el incansable Jack Torrance escribió un artículo sobre la actuación de Baf en el Festival de Jazz de San Sebastián en el año 1973. A modo de ilustración aparecía una nota de prensa fechada en 1976 de otra actuación que se realizó en Zeleste. Si alguien lee lo que manifiesta el texto de dicha nota y se fija en la lista de músicos llegará a la conclusión que se trata una formación completamente distinta a la del Baf de San Sebastián. Así es y así pasó. Pero al releer la nota de prensa me dí cuenta que alguien podría llegar a pensar que esto fue fruto de una ruptura entre antiguos miembros personalizada por Josep Franco de una parte y por mí de la otra. De hecho el principal motivo por el cual Franco no tocó en San Sebastián fue por que estaba en la mili, así de prosaico. La mili interrumpió miles de iniciativas durante mucho tiempo, desde grupos ye-yé hasta cuartetos de cuerda. Nosotros no fuimos una excepción. El Baf de Zeleste del 76 se gestó cuando a un servidor le tocó el turno de prestar el servicio a la patria. Sé que no es un asunto tan importante como para componer un desmentido público. Yo lo que quiero es hablar de Josep Franco.

La primera vez que vi con mis propios ojos una guitarra eléctrica en mi vida (una Burns roja como un chile) fue cuando Franco me llevó a ver los ensayos de un grupo en un local del Raval de Barcelona. En aquel entonces se decía “conjunto” y “distrito quinto”. Yo tocaba un poco y con Franco conocí a un tío que sabía tocar la escala de blues en La. Pentatónica, por supuesto. Empecé a conocer gente, a hablar de marcas y tipos de guitarra, a mirar escaparates de instrumentos, a ensayar y practicar en las habitaciones de los amigos comiendo las galletas que nos traían las correspondientes madres. Pronto llegarían los primeros intentos de formar un grupo mientras devorábamos vinilos que llegaban del extranjero. Franco, en cierto modo, tutelaba parte de este proceso seguramente llevado por su temperamento alfa. Franco era de esta clase de personas que siempre defendía al grupo en las comparaciones con los otros. Nosotros éramos los más enrollados, teníamos al guitarrista más rápido, sonábamos mejor ...

Franco quizá no era tan amante del free como parecía. Pero sí era muy amante del grupo que lo tocaba, de su grupo. En el tiempo que toqué con él yo me dedicaba a volar sobre sus líneas de bajo, yo y los demás. Nos costaba encontrar baterías que encajasen o que, simplemente, quisieran tocar con nosotros. Este es el motivo por el cual Martí Soler, un guitarrista, tocó la percusión en San Sebastián. En una actuación en una discoteca donde nos infiltramos como concursantes en un festival pop, Riqui Sabatés, otro guitarrista, tocó la batería. Los temas, que eran más esquemas que otra cosa, llegaban a ser kilométricos. Nuestros detractores nos decían unitonales y era verdad. Pero por algún motivo y en algún momento a mí me parecía que sí éramos un poco más mágicos que los que chuleaban de saber más, tener mejor tempo.

Lo de onda galaico-pirenaica era una crítica paródica de la constante reivindicación de lo mediterráneo que empezó a vivirse. La redacción de la nota de prensa contó con la colaboración de Gato Pérez, según me contó Franco. El Gato sintonizaba bien con Franco, de alfa a alfa. El objetivo de la nota de prensa era contextualizar a Baf como un grupo histórico pero borrando la imagen de un grupo extremo de free total. Se pretendía movilizar a los comentaristas musicales que odiaban los conceptos abstractos. Franco se disculpó que en el texto apareciese este distanciamiento respecto a lo que habíamos hecho anteriormente con o sin él. A mí no me importó por que, entre otras cosas, los tiempos ya empezaban a cambiar. A muchos músicos les interesaba más profundizar en las raíces que irse por las ramas. Aunque se lograron trabajos interesantes, la llegada de lo latino y su manual de instrucciones tuvo efectos fumigantes sobre la creatividad. Los que no comulgaron con el catecismo sabrosón empezaron a desfilar hacia las estepas freakies. Me cuesta explicar lo que pasó pero, a mi entender, la música se territorializó. Aparecieron diferentes estrategias buscando la profesionalización como fin primordial. Ahora parece que lo tuviera claro pero para mí fueron tiempos de una gran confusión.

Con la formación del 76 recuerdo que llegué a tocar en plan invitado en un festival colectivo que se hizo dentro de la programación del Grec. Fue la última vez que tocamos juntos. Llegaron tiempos más duros y fríos. A Josep Franco la gran serpiente que mordió a tantos músicos en Barcelona le inoculó el fatal veneno. Finalmente el bajista que me ayudó a comprar mi primera guitarra, una Guild X-500, a pesar de mi reparo (me parecía una guitarra rarísima), el amigo que me enseñó que era mejor ser un gilipollas auténtico que un auténtico gilipollas, el que me mostró la música como un ascensor para huir de la humedad de la calle desapareció. Yo, en muchas ocasiones, aún me considero su guitarrista.

Ramon Solé, enero de 2011

domingo, 16 de enero de 2011

BAF en el VIII Festival de Jazz de San Sebastián, 1973

Los catalanes BAF fueron uno de los grupos que, ya a principios de los 70, se presentaban como free en Barcelona. De hecho, ellos y Perucho's fueron los pioneros en esto. El grupo tuvo diversas formaciones y encarnaciones, así que lo mejor, por el momento, será recurrir a un documento de la época, una nota de prensa redactada por el grupo a raíz de unos conciertos que debían ofrecer en la sala Zeleste en mayo de 1976, y que fue recogida ese mismo año en el Rock Comix dedicado al "Rock Català" (el rock català de entonces, claro está).

(Pinchar en la imagen para ampliar)

En 1973, BAF presentó una cinta al concurso abierto que promovía el Festival de Jazz de San Sebastián para tocar en él. Al parecer, la grabación que hicieron para el festival se superpuso accidentalmente con otros sonidos que había grabados en la misma cinta, pero, aún así la enviaron. Nos contaba Enric Cervera que en aquella época el free tenía una cierta presencia en el festival. Esto es algo que puede constatarse en la programación que exhibieron ese año, por ejemplo. En los cuatro días que duró el festival, entre el 21 y el 25 de julio de 1973, actuaron al menos cuatro fromaciones adscribibles a esta tendencia. Así es que, todo y el episodio de la cinta, BAF serían invitados a participar ese mismo año en la que sería la octava edición del certamen. La formación de BAF que actuó en la plaza de la Trinidad el día 23 de julio, fue la siguiente: Julio Llorens (cornetín de pistones), Jordi Martí (flauta), Ramon Solé (guitarra eléctrica), Enric Cervera (contrabajo) y Martí Soler (percusión). A continuación, el registro sonoro de la actuación.





La perla que nos ha decidido a reunir todo este material es un reportaje del festival que José María Aguirre publicó en La Voz de España, el 29 de julio de 1973. Auténtica crítica de jazz de tintorro y cazuelita de cantimpalos. Torrencial y sincopada. Vamos a transcribir la parte dedicada al concierto de BAF tal cual, sin tocar ni añadir una coma. Tras encabezar un párrafo con el subtítulo "BAFF SENSACIONAL CONJUNTO ESPAÑOL" y referirse a otro grupo que habían actuado ese mismo día, se inicia el segundo párrafo dedicado a BAF:

"Baff free español está pululando por allí tradicionalísimamente vestidos, como el auditorio que les escucha por supuesto, casi han desaparecido los hippies, algún sombrero de paja, alguna maxifalda con listas amarillas despampanantes, como se atreve esa con lo gorda que está, por lo que parece han empezado, son dos vientos en primer término, flauta y trompeta, un percusionista detrás con dos platillos y diversos objetos sacarruidos en el suelo, un guitarra vuelto de espaldas al respetable, y un contrabajo forman Baff, enteramente sensacional para mi gusto, más música concreta que jazz, pequeños quejidos y rapidísimas escalas acompañadas de notas largas de cuerda, como suspendido el alucinado enloquecimiento de los dos vientos de los largos calderones de las cuerdas, climas sonoros en definitiva más que melodías como de pigmeos que estuvieran zahiriendo con sus agujas el cuerpo del gigante, tictictictictic y luego cmuácmuácmuácmuá, de verdadera altura y belleza, luego decae el ritmo y el entusiasmo y por ende el interés, el trompeta hace un poco los típicos pizicatos de Miles Davis, cada uno está a los suyo, no se miran, están vueltos, encorvados sobre sus respectivos instrumentos, no es jazz hay que repetir sino música abstracta al gusto de hoy y magnífica, parece mentira como podemos comulgar con esta estética teniendo tan escaso conocimiento de la misma, ¿quién hace o quién es el responsable de la programación musical de la ciudad, que tan alejados nos tiene de ésta nuestra música de hoy?, el percusionista está frotando un palillo en uno de los platillos de abajo arriba, es decir en sentido contrario, al final resulta todo muy monótono sin saberse bien por qué, «os estáis pasando muchachos» dice uno de mi grada, la gente se impacienta y silba, ya hay casi media entrada o sin casi, creo con todo que tienen una estupenda calidad, pero se hacen pesados, tendrían que estudiar no sólo la obra en sí sino la obra en escena, es decir el espectador, escasos aplausos y en fin silbidos y sarcásticos otraotraotra despiden al excelente conjunto español de música concreta."


Como pueden ver, una pieza arqueológica de gran valor, un solo de verdadero periodismo musical gonzo a la española. Puede pensar el lector que la crítica de lo de BAF está hecha en consonancia -no sin cierta ambivalencia- con lo que el concierto reportó al periodista, pero si se lee todo el artículo podrá apreciarse que más bien forma parte de un estilo bien definido y asumido. Es cierto que en la columna de entrada, todo y sus traqueteos, aún se mantienen unas ciertas formas que, llegado lo de BAF, se van al garete, arremolinadas por la intensa fuerza del maelstrom mental del crítico en ese momento.

(Pinchar en la imagen para ampliar)





Tanto la grabación del concierto de San Sebastián como las fotos del mismo pertenecen a Gedeon, un CD-r manufacturado por Enric Cervera que reunía grabaciones de distintos años de BAF, Eix de Baf y otros proyectos limítrofes. Hay que apuntar que la grabación está extraída de una cinta de cassette, así que la calidad es la que es. Que nadie crea, inducido por esos micros de RNE que aparecen en las fotos, que la grabación procede de la radio. No obstante, esto nos da pie a pensar en el ingente fondo que deben tener los de RNE, que esperemos algún día vayan reflotando de un modo democrático.

En cuanto al recorte de prensa, me lo facilitó Ginger, de Perucho's. ¡Gracias!


Para descargar el concierto en internet archive.