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jueves, 10 de noviembre de 2011

Jo's delight, de Jo Krause Quartet

Normalmente, en el hotel recibimos discos de músicos que conocemos, o no, y que nos los envían porque suponemos que esperan que hagamos algo con ellos. Algo más aparte de escucharlos, claro, como por ejemplo dedicarles una entrada. Es algo que nos gusta además, así que miel sobre hojuelas.
Hemos de admitir, no obstante, que llevamos un retraso importante. Se nos ha hecho un buen tapón de discos. Tenemos algunos, incluso, que nos han enviado hace meses, y ahí están, criando polvo. Imperdonable, desde luego. Lo único que podemos decir en nuestro descargo es que la del hotel es una ATP (actividad a tiempo parcial, muy parcial, incluso).
Es cierto que a ciertos discos les damos salida en algún que otro medio, pero no con todos podemos hacerlo. De todos modos, vamos a tratar de ir solventando esta situación, y vamos a empezar por un disco que recibimos hace unas semanas. Se trata del primer y único disco por el momento del cuarteto del batería alemán Jo Krause, que se titula Jo's delight ( 2011).


Con frecuencia, los que escribimos de música, especialmente cuando hay prisa por entregar, utilizamos expresiones que después, meditadas, no resultan del todo convenientes. Por ejemplo, "sólido". Algo es sólido o tiene "solidez". A veces se dan contrasentidos evidentes, como referirse a una sección de ritmo de jazz en términos de solidez. Pero, ¿qué es lo sólido? ¿Qué queremos decir cuando decimos que una sección rítmica es sólida? ¿Que los músicos están bien sujetos al suelo? ¿Que son corpulentos? Piensen por un momento en dos ideas, dos palabras: "sólido" y "walk", palabra inglesa que además de andar se usa para referirse a cuando una banda de jazz está haciendo bien las cosas. Es obvio y lógico, cuando marchan bien las cosas = good walk.

Así pues, sólido no es buen término para calificar un buen disco de jazz como es este. ¿Qué palabra podríamos usar en su lugar? Sería bueno que fuera una palabra sin demasiada «voluntad de poder», una palabra que más que definir lo que hiciera fuera dar a entender algo. Una palabra más leve, si quieren.

Estuve pensando en qué es lo que me gustaba del jazz o, mejor dicho -ya que pueden ser muchas las cosas que a uno le gusten de un jazzman, una banda o un disco-, algo que estuviera siempre presente en aquellas sesiones que me gustaban. Y que fuera una palabra universal y lo más abierta posible en cuanto a sus significados, y no de dominio interno de la técnica musical.

Naturalidad. Eso es lo que pensé que tiene, entre otras cosas, el jazz que me gusta. Como el de Jo's delight. La naturalidad nos remite a un montón de ideas/palabras interesantes, como fluidez, desenvoltura y familiaridad (interesante este término si pensamos en el contexto de los músicos de jazz y en la relación que establecen cuando tocan, en eso que en inglés se llama interplay).

Bien, habrán podido comprobar que esto no es una crítica del disco de Jo Krause, sino más bien un comentario personal en el que, desde luego, sí estoy hablando de Jo's delight. Lo que pasa es que en el hotel tenemos una manera muy rara de decir las cosas. En fin, es la comodidad que da el andar con ropa de estar por casa.

Un detalle final. Cuando Krause tenía 16 años recibió clases particulares del gran Art Taylor, toda una figura del jazz. De algún modo, parece que con este Jo's delight Krause ha querido homenajear a Taylor citando uno de los discos más importantes que hizo como líder el norteamericano, A.T.'s delight (Blue Note, 1960).


Por eso, por la relación con Taylor, he elegido para ilustrar esta entrada la versión de "United blues" de Ron Carter que hacen en Jo's delight, ya que además me recuerda mucho al aire que tiene A.T.'s delight.



PS.- No había oído nunca al saxofonista Vicent Macian, y hay unas cosas de él en el disco que me han encantado. Tampoco había oído nunca un proyecto de Krause como líder, a pesar de que lleva instalado entre nosotros casi 20 años; aunque sí había disfrutado de su buen hacer en discos como Draco (dúo con Agustí Fernández) o Lonely woman (del cuarteto de Agustí Fernández).

Jo's delight
Jo Krause Quartet: Jo Krause (batería), Roger Mas (piano), Vicent Macian (saxo tenor), Deejay Foster (contrabajo).
Grabado en Girona, el 13 de junio de 2011.
[Anacrusi AC 078]

domingo, 24 de octubre de 2010

Latin Genetics

Ornette Coleman grabó "Latin Genetics" en 1987 para su disco In all Languages, una especie de díptico para el que reunió a sus dos formaciones más emblemáticas: el cuarteto original (Don Cherry, trompeta, Charlie Haden, contrabajo, y Billy Higgins, batería) y el "doble cuarteto" Prime Time (con Charlie Ellerbee y Bern Nix, a las guitarras eléctricas, Jamaaladeen Tacuma y Al MacDowell, a los bajos eléctricos, y Denardo Coleman y Calvin Weston, a las baterías). Los temas de este disco doble eran interpretados y re-interpretados por cada una de las formaciones, creando una especie de doble imagen que era un buen resumen de la visión musical de Coleman.

Dos décadas más tarde, el pianista Agustí Fernández formaba un cuarteto que, conocido como Lonely Woman, estaba consagrado a re-interpretar la música de Ornette Coleman. Además de él, estaban Liba Villavecchia, al tenor y soprano, David Mengual, al contrabajo, y Jo Krause, a la batería. Una de las virtudes de este cuarteto fue, a mi entender, la de recurrir en general a piezas poco usuales de Coleman -y hasta me atrevería a decir que problemáticas-, pertenecientes a los años 70 y 80, una época de la carrera del tejano en la que crítica y público lo denostaba por sistema. Temas como "Happy House", "Mob Job", "Kathelin Gray", "Virgin Beauty" o este "Latin Genetics". Todos estos temas, y alguno más, los enlataron en 2004 dentro del cd Lonely Woman (Taller de Músics/Discmedi).

Lonely Woman fue un disco que me gustó mucho cuando apareció en su momento, y vuelto a oír me sigue gustando e, incluso, algunas cosas más que antes. Escuchando la espasmódica versión de "Latin Genetics" que realizan no pude evitar recuperar las originales de In all Languages, que aunque grabadas el mismo año y para el mismo disco, estaban expuestas de dos modos muy distintos. Seguir los tres temas es seguir la evolución de una manera de entender el jazz arriesgada en tres contextos distintos, desde la cercanía con el bop primigenio hasta el umbral de su (quasi) disolución.

A continuación, las tres versiones, la del cuarteto de Coleman, la de Prime Time y, finalmente, la de Agustí Fernández Quartet.