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lunes, 11 de junio de 2012

Magical Nights, de The Plastic People of the Universe



"Apocalyptickej pták / Apocalyptic bird"
de The Plastic People of the Universe.
Aparecida originalmente en Egon Bondy's Happy Hearts Club Banned (1974),
y ahora en la recopilación Magical Nights (Munster Records, 2010).
Reseña en Cuadernos de Jazz.


Apokalyptickej pták / Apocalyptic Bird by The Plastic People of the Universe on Grooveshark

sábado, 8 de octubre de 2011

Mea culpa: Jan Palach (1948-1969)

Ayer recibí un comentario que me ha hecho reflexionar. Alguien, anónimo, me hizo ver un error que había cometido, y lo hizo con amabilidad. Primero de todo quiero expresarle mi gratitud.

Ahora vamos a contar los pormenores de la entrada y del error, que creo que pueden ser de utilidad general. El error lo cometí a finales de agosto del año pasado, al volver de vacaciones. Fue en una de las entradas que etiqueté como český post, "entradas checas", y que hice con motivo de mi entonces reciente viaje a Praga. Es una entrada que se llama "Jan Palach (1948-1969)", y en ella quise hacer un modesto homenaje al estudiante de filosofía que el 19 de enero de 1969 se quemó a lo bonzo para protestar por la entrada de las fuerzas soviéticas en Praga en agosto de 1968. Quise homenajearlo a él, ya que yo también fuí estudiante de filosofía y tampoco acabé la carrera, aunque me temo que no tengo el valor para hacer lo que él hizo; y quise homenajear también a Nanni Moretti, el director de cine italiano que en una de sus películas, Caro diario, recorre con su scooter el lugar en el que fue asesinado Pier Paolo Pasolini. A mí esa parte siempre me ha gustado, pues me parece que Moretti fue muy generoso al invitarnos a visitar con él esa zona suburbana de Roma que de otro modo mucha gente no habríamos visto nunca.

Así que quería hacer un plano que recorriera, más o menos, el trayecto que hizo Jan Palach el día que se autoinmoló en la gran plaza de Wenceslao de Praga. Además, si no recuerdo mal, esa entrada la pensé unos días antes de visitar esa zona de Praga. Es decir, ya sabía que quería hacer ese plano con la cámara para luego hacer una entrada.

De vuelta a Barcelona, una vez me puse a hacer las distintas entradas de los český post, recuerdo que quería poner el clip y un breve texto. Esa era la primera idea. Pero, entonces, cometí el error. En lugar de realizar esa primera idea (que normalmente son las buenas), me lié y por curiosidad empecé a mirar por Google cosas relacionadas con Jan Palach. Entonces, supongo, encontré una foto y la colgué. Quisé "ilustrar" (¡qué palabreja de mierda!) un poquito más la entrada, como si hiciera falta ilustrar una entrada de la gravedad y seriedad de esta. Era una foto en blanco y negro y supongo que me la colaron como de Jan Palach. Bien, pues no es de él. Este contribuyente anónimo me ha dicho que la foto es del polaco Ryszard Siwiec, que se pegó fuego en Varsovia en 1968 por parecidas razones. Lo he comprobado, y es cierto. Copio el comentario, está en inglés, pero se entiende perfectamente:

This picture above shows the self-immolation of Ryszard Siwiec in Warsaw in 1968. In similar time, for similar reason, but it's not Jan Palach. Regards!

Bien, ¿qué podemos extraer de todo esto? Pues al menos dos cosas importantes. Pensar en las primeras ideas como una buena base. Analizar todo lo que se piense a partir de ellas para ver si el motivo es para realmente mejorar la primera idea o simplemente para hacerla más bonita. Y, en este último caso, desechar por sistema todo aquello que no aporte nada sustancial a la idea.

Y la segunda cosa que podemos extraer, que todos sabemos de sobras pero en la que seguimos cayendo, es la de no fiarnos del Google ni de otros buscadores. No es una buena manera de encontrar cosas, ni es una buena manera de trabajar. Se lo digo a mi hijo cuando ha de hacer trabajos para el cole. (Recuerdo que fue en Praga cuando mi hijo y yo vimos por primera vez una camiseta que ustedes habrán visto, y cuya divertida leyenda es "Fuck Google, Ask me". ¿Premonitorio?). Lo sabemos, pero seguimos cayendo en ello.

Ahora voy a ponerles la entrada como debía haber aparecido en su momento. Y daré un dato curioso: la entrada sobre Jan Palach ha sido la segunda más vista de este blog, con mucha diferencia sobre la tercera. Lo cual me sorprende, pues es una entrada que hice sin ninguna pretensión. Era una entrada estival, un poco como de relleno. Bien, pues ahí va corregida (y no aumentada):

El 19 de enero de 1969, el estudiante de filosofía Jan Palach se prendía fuego en la escalinata del Museo Nacional de Praga, frente a la inmensa plaza de Wenceslao, en protesta por la entrada en la capital checa de fuerzas del Pacto de Varsovia que habían llegado el 21 de agosto de 1968 con objeto de reprimir el ambiente y las ansias de libertad que se habían generado tras la Primavera de Praga.



A Nanni Moretti.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Una notable aportación praguense al arte de la política


En la historia política de Praga se cuentan al menos dos defenestraciones importantes, relacionadas en los dos casos con las tensiones entre católicos y husitas (protestantes checos).



La Primera Defenestración tuvo lugar en 1419 y se produjo en el marco del surgimiento del movimiento reformista de la Iglesia que promovió en Praga el teólogo Jan Hus. Condenado por herejía, Hus fue quemado en la hoguera en 1415, lo que provocó una rebelión en Bohemia liderada por el predicador husita Jan Želivský. El 30 de julio de 1419, un grupo de husitas exaltados entraron en el Novomĕstska radnice (el Ayuntamiento de Nové Mĕsto) y arrojaron desde las ventanas de la Sala de Justicia, en la torre (no sé exactamente el piso), a siete concejales católicos que morirían debido a la caída. Este hecho sería uno de los factores determinantes para que se desataran las guerras husitas (1419-1436).







La Segunda Defenestración de Praga tendría lugar dos siglos más tarde en el Antiguo Palacio Real, sito dentro del recinto del Castillo de la ciudad. El 23 de mayo de 1618, los nobles protestantes que se habían revelado contra los Estados bohemios y el emperador Habsburgo, lanzaron a dos de sus gobernadores y a un escriba del castillo por las ventanas de la segunda de las salas de la Cancillería de Bohemia, junto al gran Salón Vladislav. En este caso, los tres sobrevivieron debido a que la caída fue amortiguada por el estiércol que llenaba el foso. No obstante, las consecuencias de esta segunda defenestración fueron inmensas, pues desencadenaron uno de los grandes conflictos europeos de la Historia moderna, la Guerra de los Treinta Años, que asoló Centroeuropa hasta 1648.






En ambos casos, la trascendencia de los actos terminó por dar un significado político a la palabra “defenestración”. “Defenestrar” es arrojar a alguien por la ventana y, también, destituir o expulsar a alguien de su puesto o cargo.

Habría aún un posible tercer caso de defenestración, aunque no hay un testimonio definitivo que lo confirme como tal. El 10 de marzo de 1948, el Ministro de asuntos exteriores Jan Masaryk (hijo de uno de los fundadores y presidente de la primera República de Checoslovaquia en 1918, Tomáš G. Masaryk) murió al caer de una de las ventanas de los pisos superiores del Palacio Černin, en Hradčany (el barrio del Castillo), que a la sazón era el Ministerio de Asuntos Exteriores. Masaryk era el único miembro no comunista del gobierno surgido tras el “Febrero victorioso”, una especie de golpe de estado “blando” que instauró el régimen prosoviético en Checoslovaquia. Aunque nunca se ha sabido si cayó o fue arrojado, las circunstancias del caso, así como la propia tradición de la ciudad, permiten albergar fundadas dudas al respecto.

Dicho llanamente, cuando no se está de acuerdo con alguien, se coge, se le tira por la ventana, y sanseacabó. Es un método más económico y sostenible que el fusilamiento, querido Artal.



El primer tema era "Podivuhodný mandarin" y este segundo "Dvacet", ambos de los checos The Plastic People of the Universe (letras del poeta Egon Bondy, música del bajista y cantante Milan Hlavsa). Fueron grabados en directo en diciembre de 1974 y pertenecen al disco Egon Bondy's Happy Hearts Club Banned. (El grabado del principio reperesenta una escena de la segunda defenestración).

Bueno, pues con este cerramos esta pequeña serie de český-posts.

Fotos, por los Torrance (excepto la del Palacio Černin).

PS: por ejemplo, en Hangmen also die!, el prisionero de la resistencia prefiere saltar por la ventana antes que hablar.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Órganos de tubos

Denle al reproductor.



Una mañana, en Praga, bastante pronto para lo que suele ser el horario familiar veraniego, nos dirigíamos a la Staromĕstské námĕstí, en Staré Mĕsto (es la plaza del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja). Nos hallábamos cerca de allí cuando dije de parar en la iglesia de San Jaime (Malá Štupartská 6, Staré Mĕsto). Había leído que el sonido de su órgano de tubos era especialmente bueno. Se trata de una iglesia gótica del s. XIV con un ábside muy largo. La fachada, obviamente, fue remozada en un estilo barroco en el s. XVIII –aunque, esta vez, discretamente dentro de lo que cabe, todo hay que decirlo.

Una vez dentro, cual fue nuestra sorpresa al oir que alguien estaba tocando el órgano. La iglesia estaba prácticamente vacía. Eran las 10 y poco. Había leído que se hacían conciertos gratuitos (costumbre que no se prodiga en las iglesias de Praga que los ofrecen) los domingos, pero ese día era martes. Nos quedamos sentados, escuchando. Detrás nuestro, una pareja también. Reconocí alguna pieza de Bach, pero más bien parecía un estudiante practicando, pues algunos fragmentos se interrumpían. Con todo, nos quedamos unos 15 minutos a escuchar. Fue como tocar el cielo. Una ascensión. Salimos relajados, revitalizados. Los miembros ya no nos pesaban.

A continuación, cuatro imágenes de San Jaime, el exterior, el interior, dos del órgano (observad en la segunda de ellas, el plano más corto, la luz que hay a la derecha que era la que iluminaba a quien fuera que estuviera tocando), y una fotografía del organista y profesor checo Jiří Ropek que había en un panel dentro de la iglesia.






No fueron las primeras fotos que hicimos de un órgano de tubos. Unos días antes, en la imponente iglesia barroca de San Nicolás (Malostranská námĕstí 38), en la Malá Strana, habíamos tomado imágenes de los órganos que alberga. Terminado en 1755, este edifificio es una de las joyas del barroco europeo. En su techo puede contemplarse un espectacular fresco que se funde con la arquitectura gracias a un ingenioso trampantojo.

Su órgano de 2500 tubos data de 1746. En 1787, el propio Mozart tocó en él. Y también en él, y dentro de la iglesia, se interpretaron postumamente fragmentos de su inacabado Réquiem con motivo de una misa celebrada el 10 de diciembre de 1791 por el fallecimiento del músico austriaco. Además de este suntuoso órgano, nuestra sorpresa fue descubrir que había dos más. En la parte izquierda de la galería superior, sobre la capilla de San Miguel, había un órgano manual doble mucho más pequeño, con un secreto de dimensiones abarcables. Abajo, en la nave, a la derecha del presbiterio, aún había otro órgano portátil.

Iglesia de San Nicolás, situada en una manzana en medio de la plaza: exterior, interior y carteles anunciadores de conciertos que tienen lugar en ella.




A continuación, el gran órgano,



el mediano,



y el "portátil" de San Nicolás, en Malá Strana.



Un día antes, en la Catedral de San Vito, que está situada dentro del Castillo de Praga, habíamos podido contemplar su órgano de 6500 tubos.





Y, justo enfrente, al otro lado del tercer patio del Castillo de Praga, este pequeño órgano de la Capilla de Todos los Santos, anexa al alucinante Salón Vladislav del Antiguo Palacio Real (estancia en la que se celebraban torneos y a la que los caballeros llegaban montados a caballo subiendo unas grandes escaleras que ya no existen).




Y, para finalizar, la iglesia de San Gil (Husova esquina con Zlatá), en Staré Mĕsto, a la que calificaría de un poquito más comercial. Tiene un órgano de tubos también y se realizan muchos conciertos (de pago) en ella, que anuncian inundando la ciudad de propaganda (hoteles incluidos). Como había oficio, el capellán nos dijo que no hiciéramos más fotos.



Y antes de despedirnos, dos imágenes de dos iglesias que no pudimos visitar pero en las que también hay órganos. La primera, la magnífica iglesia de Nuestra Señora delante de Týn, enclavada entre la Staromĕstské námĕstí y la Týnský Dvůr, en Staré Mĕsto, y cuya entrada queda en un pasaje en la parte posterior de los dos edificios que obstruyen parcialmente su visión. No se abre para turistas (y hacen bien). La otra, que estaba cerrada, es la pequeña iglesia de la Asunción de la Virgen María, situada dentro del Monasterio de Strahov, en Hradčany (el barrio del Castillo). Al parecer, su órgano también lo tocó Mozart.



Al final de Hangmen Also Die!, en la muerte en la calle del indeseable Emil Czaka, éste cae cerca de una iglesia abierta, de la que emana luz y un sonido de órgano. Malherido, Czaka se levanta y trata de acercarse a la puerta, pero muere antes de llegar a entrar.



Praga, una ciudad llena de órganos de tubos.

Fotos de D. Torrance.

Mark Charig (corneta) y Keith Tippett (órgano), un extracto del tema "Bellaphon", del disco Pipedream (Ogun Records, 1977), reeditado este mismo año.

martes, 31 de agosto de 2010

Los verdugos también mueren

Praga es la/una ciudad centroeuropea por antonomasia. En ella la Historia se nota. Físicamente, pesa. Aguarda en cada esquina (o casi).






De entre las muchas historias praguenses, hay una que siempre me ha gustado y es la del asesinato del Reichprotektor nazi para Bohemia y Moravia, Reinhard Heydrich, en 1942. Su ministerio del miedo en la ciudad no duro mucho tiempo, pues había sido nombrado en septiembre de 1941, pero su crueldad fue tal que le valió el apodo entre la población de “el carnicero”. Nada más llegar a su nuevo mando, que ejerció desde el Castillo de Praga, el nuevo reichprotektor puso en marcha una serie de redadas que tenían como objetivo a los intelectuales y artistas checos. Hizo ejecutar a más de medio centenar de personas en tan sólo un mes, además de ordenar la deportación de muchas otras a campos de concentración y guetos. (En una entrada reciente dedicada al compositor Gideon Klein ya hablamos de un grupo de músicos que habían sido víctimas de este reinado de terror). Además de esto, Heydrich había sido el segundo de Himmler en las SS y dirigido la Oficina Central de Seguridad del Reich, y entre otras lindezas participó en la tristemente famosa Conferencia de Wansee, cuyo objeto era el de encontrar la “solución final para el problema judío”, en el marco de la cual se hizo cargo de la organización de los einsatzkommandos, grupos de liquidación de las SS. Un auténtico asesino de masas.


El 27 de mayo de 1942, mientras iba en su Mercedes por el barrio de Libeň, al noreste de Praga, Jan Kubiš y Jozef Gabčík dispararon sobre él, hiriéndole fatalmente. Moriría el 4 de junio a causa de una septicemia. Se da la ironía de que sólo quiso ser atendido por médicos alemanes, lo que retrasó la administración del tratamiento antiinfeccioso que quizá lo hubiera salvado.



Kubiš y Gabčík formaban parte de un comando especial de paracaidistas checos entrenados por los británicos para atentar contra Heydrich, en una operación cuyo nombre clave era Antropoide. Tras el golpe y pensando que la operación había fracasado, Kubiš y Gabčík lograron escapar y refugiarse, junto con otros cinco colaboradores del operativo, en la Iglesia de San Cirilo y Metodio, en la céntrica Nové Mĕsto de Praga. El chivatazo de un traidor checo puso a los nazis en la pista, que el 18 de junio rodeaban la iglesia iniciando un asedio en toda regla: disparos, humo e incluso trataron de inundarla mediante mangueras. Tres de los paracaidistas murieron en el enfrentamiento y los otros cuatro se suicidaron antes de ser apresados.


Aún está en pie la iglesia, y en su parte baja, en la cripta donde se refugiaron los patriotas checos, hay un pequeño museo y un monumento dedicado a ellos. Pueden verse, en el lado de la iglesia que da a la calle Resslova, los impactos de las balas en la pared alrededor de una abertura que da a la cripta. Justo ahí, muchos checos siguen hoy dejando flores y ofrendas.


Los nazis emprendieron varias operaciones de castigo en represalia por la muerte de Heydrich. Una de las más terribles fue la matanza de Lídice, al oeste de Praga, perpetrada por la SS. No quedó nadie en el pueblo. Más de 1300 hombres adultos y jóvenes fueron ejecutados, mientras que las mujeres y niños serían deportados. Lamentablemente, Heydrich había impuesto su abominable magisterio.

Hay varias películas dedicadas total o parcialmente a estos hechos, como la checa Atentát (1965) de Jiří Sequens, que no he visto, y, sobre todo, Los verdugos también mueren (Hangmen also die!, 1943), de Fritz Lang. Para su noveno film norteamericano, Lang llamó a su amigo Bertolt Brecht, recién llegado a Estados Unidos, para trabajar en un film inspirado en el asesinato de Heydrich. Lang y Brecht comenzaron a trabajar en la historia dos días después de cometerse el atentado. Aunque debían tener información de cómo se desarrollaban los hechos, conociéndolos a ambos es fácil imaginar que no les interesara tanto la fidelidad a los mismos como la posibilidad de construir su particular historia.

Así, Lang y Brecht no hicieron una adaptación precisa de esos hechos porque no era lo que les interesaba. Recrearon el punto de partida para darle la forma de una aleccionadora parábola política. El mismo título, que no puede ser más brechtiano, parece indicarlo ya. El dibujo claro y didáctico de una resistencia. El protagonista “colectivo”, sobre todo en la segunda parte. Los rasgos con los que definen a los malvados (el inspector de la Gestapo Alois Gruber, el mismo Heydrich que aparece en una sola escena al comienzo luciendo la elegancia de una comadreja, o el jefe de la Gestapo Haas). O esa gran “mentira” final que urde la Resistencia y sobre la que se apoya el desenlace, detención y ejecución del falso culpable, el cervecero Czaka, colaboracionista y traidor. Detalle este que le comportó a Lang algunos problemas con la Oficina Hays, encargada de velar por el cumplimiento del nefasto Código Hays, debido a que, según uno de los funcionarios de la misma, el film “glorificaba una mentira”. Supongo que este individuo no conocía aquella máxima brechtiana de “sólo la violencia ayuda donde la violencia impera”.

A Lang y Brecht les acompañaron algunos actores excelentes, como Brian Donlevy, Walter Brennan, Gene Lockhart, Anna Lee, o el alemán Hans Heinrich von Twardowski, con su breve y caricaturesca interpretación de Heydrich. De la fotografía se hizo cargo el gran operador James Wong Howe, uno de los especialistas del blanco y negro en Hollywood y especializado en films noirs. Y también estuvo con ellos un buen amigo de ambos, el compositor alemán Hanns Eisler, que escribió una partitura corta pero de gran interés.

Ya se han escuchado arriba, antes del fotograma del genérico, los dos temas que abren la película y que van solapados, el de los créditos y el del primer rodillo. A continuación, una cortinilla musical en la que Eisler despliega, en poco más de un minuto, varios recursos para enlazar una elipsis, con varios planos de transición de la ciudad de Praga dentro de ella; integrando como motivo musical las campanas del reloj astronómico del Ayuntamiento de Staré Mĕsto que puede verse en las imágenes.



A continuación, la muerte del canalla Gruber.



Y, para finalizar, una serie de fotos tomadas por mi hijo D. (como las de la iglesia de Cirilo y Metodio) en el Museo de Historia del Ejército en Praga, donde se expone el atentado.









Como siempre, un placer trabajar para todos ustedes.