viernes, 4 de junio de 2010

El día después

Como habrá supuesto el avispado lector tras leer la entrada anterior, hoy tenía una resaca de narices. ¿Cómo se combate ese estado? La pesadez, la lentitud, la fotofobia, patas de insectos dando vueltas alrededor del cerebro. Difícil.

Últimamente el trabajo me tiene bastante absorbido, de ahí que haya caído el número y la frecuencia de entradas del blog más o menos como los recortes que los señores del FMI nos quieren imponer. En este trabajo en el que ando metido hay que leer, visionar, y otras cosas que se pueden hacer oyendo música, pero no cualquier tipo de música. Se requiere música popular, sencilla, que le permita a uno el estar leyendo y a la vez recibir una información musical determinada. Va bien el folk, el blues, el rock, el soul, etc., no va bien, por poner un caso, la improvisación libre. Como uno tiene también un corazoncito rockero, pues últimamente me he dedicado a desempolvar unos cuantos clásicos. Que si Byrds, los Crosby y compañía, y Newman, Nilsson, Walker, Robin Williamson, etc., etc., etc. No digo Grateful Dead porque esos siempre están a mano. Y, cómo no, los Rolling Stones.

Ayer noche actúo en Barcelona Bill Wyman, el que hasta hace unos años fuera el bajista de los Stones. En una entrevista para la televisión previa al concierto decía que el resto de los Stones eran bastante "imaginativos" cuando se trataba de recordar el pasado. Y, especialmente, Keith Richards. Nada nuevo, por otra parte. Creo que no digo ninguna burrada si afirmo que al 99% de las rock stars deberían ponerles un bozal pasados los 35 años. También decía Wyman que para él hay cuatro trabajos clave en la carrera del grupo, los que van del 68 al 72: Beggars Banquet, Let it Bleed, Sticky Fingers y Exile on Main St. Nada que objetar. Tienen otros discos antes y después buenos, pero esos cuatro son sensacionales. Y me la voy a jugar, yo el que prefiero es Let it Bleed. Tengo debilidad por ese disco. Un disco que empieza con "Gimmie Shelter" y sigue con "Love in Vain" de Robert Johnson no es un disco cualquiera. Contaron con unas cuantas colaboraciones de la aristocracia de los sesioneros del rock and roll: Nicky Hopkins, Leon Russell, Al Kooper, Ry Cooder o Jack Nitzsche. Además, dentro de esa debilidad, aún siento una más, y es hacia la canción "Midnight Rambler", ese tema que fue inspirado por el caso del estrangulador de Boston. Un tema con sus partes, pasajes y callejones; un tema con el mejor Watts a la batería haciendo gala de su sencillo e irresistible backrhythm en la sección central; y un tema con un detalle que habla de la inteligencia de Jagger (aunque uno a menudo le daría de ostias): no mencionar, como hicieron otros muchos grupos, el nombre del que en aquella época era considerado el estrangulador de Boston, y muy probablemente de manera errónea.

Pero, no, para un día como hoy ninguno de estos temas nos conviene. Sí, en cambio, otro de Let it Bleed, el último de todos, "You can't always get what you want". Algodonoso y espiritual. Compasivo y generoso. Siempre pueden pasar cosas peores.




Y me voy acompañado por estas voces que me protegerán de un cielo que de tan azul da miedo...

3 comentarios:

  1. yo es que nunca he podido con los stones. vale, si, me gustan algunos temas (incluso mucho). pero poco mas. y ya cuando veo a un adolescente con una camiseta de la lengua me dan ganas de estrangular al pobre chico por su cacaco mental. los stones son el sistema. capitalismo puro y duro a cargo de unos juerguistas. no me gustan vaya.

    ResponderEliminar
  2. no se lo tendré en cuenta, estimado jesús.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.